LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
La participación social es un valor en sí misma, es una condición imprescindible
para la transformación social y es una forma de legitimar la democracia. En el ámbito
educativo podemos definir tres contextos: el contexto político de gobierno de
los centros, el contexto académico y el contexto comunitario-extraescolar. El
modelo de participación estudiantil busca que los estudiantes se involucren más
en el proceso de su formación, que asuman responsabilidades y que aprendan a
tomar decisiones, y estos aspectos están relacionados entre sí. No podemos olvidar
que el proceso de implantación de sistemas participativos es en sí mismo un
proceso de innovación educativa, con todo lo que ello conlleva. Es de vital
importancia que tengamos en cuenta y hagamos ver a la sociedad el valor
educativo de la participación. La participación es un proceso de aprendizaje,
un medio de formación, no solo de gestión. La participación mejora la calidad
de las decisiones y la satisfacción del alumnado y reduce la resistencia al cambio
y al ausentismo. Una escuela de calidad tiene que incluir imprescindiblemente a
la participación educativa como uno de sus pilares fundamentales. La participación
del alumnado es un proceso en el que se promueven valores, se desarrollan
actitudes, se regulan procedimientos y se aprenden estrategias y
aptitudes. Para que estos procesos
tengan lugar, es necesario que se faciliten desde los espacios de Educación Media General. Una regularización de la participación no asegura que ésta se dé, pero
es necesario encauzarla. Hay que tender a compatibilizar los procesos espontáneos
con los que tiene un funcionamiento regulado.




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